Códigos de barras
Generar códigos de barras e imprimir las etiquetas alineadas
Pega tus códigos o sube el CSV, elige tu hoja adhesiva por su referencia y descarga el PDF con cada etiqueta exactamente en su sitio. También para impresora térmica.
Tu CSV no sale de tu equipo: los códigos y el PDF se generan enteros en tu navegador.
Por qué importa que el CSV no se suba
Lo que se arrastra a un generador de etiquetas casi nunca es una lista inocente: es el inventario completo de un almacén, el catálogo con precios de coste o un listado de expedientes de clientes. Subirlo a la web de turno significa entregar a un tercero, en un solo archivo ordenado, información que normalmente ni sale del ERP. Aquí no hay a dónde subirlo: el archivo se lee en tu pestaña, los códigos se dibujan ahí y el PDF se compone en tu equipo antes de guardarse en tu carpeta de descargas.
Cómo funciona, en 3 pasos
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Trae los datos
Pega un código por línea o sube el CSV con las columnas que tengas: código, nombre, precio, lote y fecha. Se reconocen en español y en inglés.
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Elige simbología y hoja
Code 128, EAN-13, QR o la que necesites, y tu papel adhesivo por su referencia comercial. Ajusta qué campos salen en la etiqueta y en qué orden.
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Comprueba y descarga
La vista previa es el PDF de verdad, no una maqueta. Si te convence, descarga la hoja o la etiqueta térmica.
Para qué la usa la gente
- Inventario de almacénEtiquetar estanterías y ubicaciones con Code 128 para que el lector de mano cuadre el stock sin teclear nada.
- Etiquetado de productoPasar el catálogo con precio y lote a etiquetas listas para pegar, en la misma hoja adhesiva que ya compras.
- Activos fijosNumerar ordenadores, monitores y mobiliario con una etiqueta pequeña y resistente para el inventario anual.
- Archivo de expedientesEtiquetar carpetas y cajas de archivo con un QR que lleve a la ficha interna, sin escribir la referencia a mano.
- Trazabilidad de lotesImprimir el lote y la fecha de caducidad junto al código, que es lo que pide una inspección.
- Envíos y paqueteríaEtiqueta térmica de 100×150 mm para la impresora de rollo, con el mismo código que en el albarán.
Imprimir etiquetas de código de barras que caigan donde deben
Generar un código de barras es fácil; que la hoja salga alineada es donde se atasca todo el mundo. Una plantilla Avery no es «una rejilla de etiquetas»: es un margen superior concreto, un margen lateral concreto, un ancho y un alto exactos y una separación entre columnas que puede ser de 2,5 o de 3,175 milímetros según la referencia. Un milímetro y medio de error no se nota en la primera fila y descuadra por completo la décima.
Por eso aquí se elige la hoja por su referencia comercial —la que viene impresa en la caja que compraste— y el PDF se compone con esas medidas reales. Hay once plantillas: en Carta las Avery habituales en Estados Unidos (5160/8160, 5161, 5162, 5163, 5164 y 5167) y en A4 sus equivalentes para Europa y Latinoamérica (L7160, L7163, L7165, L7169 y L7651). El tamaño de papel por defecto sigue al idioma de la página, así que aquí abre en A4 sin que tengas que cambiarlo.
Y un aviso que vale más que cualquier función: imprime siempre al 100 %. Si dejas activado «ajustar a la página», la impresora encoge el PDF un 3 o 4 % y las etiquetas dejan de coincidir con el adhesivo por mucho que la plantilla sea correcta. Antes de gastar una hoja cara, saca una prueba en papel normal y ponla a contraluz sobre la hoja de etiquetas.
Qué simbología elegir
Code 128 es la respuesta por defecto para inventario y logística: admite letras, números y símbolos, comprime bien —ocupa poco ancho para lo que guarda— y lo lee cualquier lector de las últimas dos décadas. Si no tienes un motivo concreto para otra cosa, es esta.
Code 39 es su antecesor. Solo mayúsculas y unos pocos símbolos, y ocupa bastante más ancho para la misma información. Su única ventaja hoy es que lo leen lectores muy viejos y algunos sistemas industriales que nunca se actualizaron.
EAN-13 y UPC-A son otra cosa: son los códigos de producto de venta al público, el que escanea la cajera. No sirven para numerar tus estanterías, porque el número identifica un producto registrado ante GS1. Úsalos solo si vendes en tienda y tienes tus códigos asignados.
QR y DataMatrix son bidimensionales: guardan mucho más —una URL entera, varias líneas de texto— en un cuadrado diminuto. QR lo lee cualquier móvil, lo que lo hace ideal para etiquetas que alguien va a escanear con el teléfono. DataMatrix aguanta tamaños aún menores y es el estándar en electrónica y sanidad, donde la pieza a etiquetar es minúscula.
Por qué el EAN-13 lleva un dígito de más
El decimotercer dígito de un EAN-13 no es información: es una comprobación matemática de los doce anteriores. Se multiplican alternativamente por 1 y por 3, se suman y se mira cuánto falta hasta la siguiente decena. Ese resultado es el verificador.
Sirve para algo muy concreto: si el lector interpreta mal una barra —por un pliegue, una mancha o un ángulo raro—, el número que sale no cuadra con su propio verificador y el lector descarta la lectura en lugar de darte un producto equivocado. Es la diferencia entre que suene un pitido de error y que la caja cobre otro artículo.
Por eso, si pegas doce dígitos, el decimotercero lo calculamos nosotros. Y si pegas trece y no cuadran, la herramienta te dice cuál sería el verificador correcto en vez de generarte un código que ningún lector va a aceptar. Con UPC-A pasa lo mismo con once y doce dígitos.
Qué poner en la etiqueta
El editor deja decidir qué campos del CSV se imprimen y en qué orden, el cuerpo de letra, y si el código va arriba del texto o al lado. Como regla: en etiquetas anchas y bajas —las típicas de dirección— el código al lado aprovecha mejor el espacio; en etiquetas más cuadradas, arriba.
La opción de imprimir el valor bajo las barras conviene dejarla activada. Cuesta tres milímetros de alto y salva la situación el día que el código se raya, se moja o el lector no lo pilla: alguien puede teclearlo a mano. Los márgenes en blanco de los lados no son decorativos —son la zona de silencio que el lector necesita para saber dónde empieza el código— y se respetan siempre, aunque apures el resto.
Los límites, dichos antes de que fallen
Hasta 2000 etiquetas por tanda; por encima de eso el navegador empieza a sufrir y conviene partir el trabajo. Los textos se recortan con puntos suspensivos si no caben en el ancho de la etiqueta: es mejor un nombre acortado que uno que se sale por el borde. Los acentos y las eñes salen bien, pero alfabetos como el cirílico o el chino no, porque la tipografía estándar del PDF no los cubre. Y la etiqueta térmica genera una página por etiqueta al tamaño exacto: si tu impresora espera otra cosa, ajústalo en su propio controlador.
Una vez tengas la hoja, si necesitas unirla con otras o dividirla por páginas, la caja de herramientas PDF lo hace también sin subir nada.
Preguntas frecuentes
¿Qué simbología elijo para mi inventario?
Code 128 salvo que tengas un motivo para otra cosa: admite letras, números y símbolos, ocupa poco y lo lee cualquier lector de los últimos veinte años.
Code 39 solo si tienes lectores muy antiguos. EAN-13 y UPC-A únicamente si vendes el producto en tienda, porque identifican un producto registrado. QR o DataMatrix si necesitas meter mucho texto o la pieza es diminuta.
¿Por qué un EAN-13 necesita dígito verificador?
Porque el último dígito no es información, es una comprobación de los doce anteriores: se multiplican alternativamente por 1 y por 3, se suman y se mira cuánto falta para la siguiente decena.
Si el lector interpreta mal una barra, el número no cuadra con su propio verificador y descarta la lectura en vez de darte un producto equivocado. Por eso, si pegas 12 dígitos lo calculamos nosotros, y si pegas 13 que no cuadran te decimos cuál sería el correcto.
¿Por qué salen las etiquetas descuadradas al imprimir?
Casi siempre por el escalado. Si en el diálogo de impresión está activado «ajustar a la página», el PDF se encoge un 3 o 4 % y a partir de la segunda fila ya no coincide con el adhesivo. Imprime al 100 %, tamaño real.
Si aun así se desplaza todo por igual, es el margen físico de tu impresora. Saca una prueba en papel normal y ponla a contraluz sobre la hoja de etiquetas antes de gastar adhesivo.
¿Qué plantillas de hoja incluye?
Once. En Carta: Avery 5160/8160, 5161, 5162, 5163, 5164 y 5167. En A4: L7160, L7163, L7165, L7169 y L7651. Cada una con sus márgenes, rejilla y separaciones reales, no aproximadas.
¿Puedo aprovechar una hoja ya empezada?
Sí. Indica en qué número de etiqueta empezar, contando de izquierda a derecha y de arriba abajo. Las anteriores se dejan en blanco y la impresión arranca donde le digas.
¿Y si uso una impresora térmica de rollo?
La segunda salida genera un PDF donde cada página mide exactamente lo que mide la etiqueta, que es lo que esperan las Zebra y las Brother. Hay tamaños preparados (57×32, 62×29, 100×50 y 100×150 mm) y opción de medidas a mano.
¿Se sube mi inventario a algún servidor?
No. El CSV se lee en tu navegador y el PDF se compone también ahí. No hay cuentas ni base de datos. Carga la página, desconecta internet y compruébalo.
¿Los códigos generados son de verdad escaneables?
Sí: se dibujan a unos 300 puntos por pulgada respecto al tamaño final, que es la densidad a partir de la cual las barras salen limpias. Aun así, la calidad de impresión manda: una impresora con poco tóner o un adhesivo brillante pueden dar problemas de lectura por mucho que el código sea correcto.