Texto

Contador de palabras y caracteres

Escribe o pega tu texto y mira los contadores actualizarse solos. Con tiempo de lectura, palabras clave, límite por plataforma y un índice de legibilidad calculado con la fórmula de tu idioma.

Ni se envía ni se guarda

Tu texto no sale de esta página, y al recargarla no queda nada: tampoco se guarda en el navegador.

Por qué importa que el texto no se suba

Lo que se pega en un contador de palabras rara vez es un texto público: es el trabajo que aún no has entregado, el artículo que tu cliente todavía no ha aprobado, el comunicado que sale la semana que viene o un correo interno que estás midiendo antes de enviarlo. Muchos contadores mandan cada pulsación a su servidor para hacer la cuenta allí. Aquí no hay a dónde mandarla: la cuenta se hace en tu pestaña. Y no se guarda nada, ni siquiera en tu propio navegador —si recargas, el área aparece vacía— porque para un borrador ajeno lo más seguro es no conservarlo.

Cómo funciona

  1. Pega y ya está

    El cursor está puesto en el área de texto desde que carga la página, así que puedes pegar directamente con Ctrl+V sin dar un solo clic.

  2. Los contadores van solos

    Palabras, caracteres con y sin espacios, frases, párrafos y líneas se recalculan mientras tecleas, sin ningún botón que pulsar.

  3. Ajusta lo que necesites

    Elige el límite de la plataforma para la que escribes y mira los paneles de tiempo de lectura, palabras clave y legibilidad.

Para qué la usa la gente

Contar caracteres online sin que el texto salga de tu equipo

Contar palabras es de las cosas más simples que hace un ordenador, y aun así la mayoría de contadores online mandan lo que escribes a su servidor para hacer la cuenta allí. No hace ninguna falta: la operación entera cabe en el navegador, y ahí se queda. Nada de lo que pegues viaja a ninguna parte, y tampoco se guarda entre visitas: al recargar la página el área está vacía.

Los contadores están encima del área de texto y a la vista desde el primer momento, actualizándose mientras tecleas. El cursor ya está dentro cuando carga la página, así que llegar y pegar con Ctrl+V es todo lo que hay que hacer. En el móvil el foco no se roba, para no levantar el teclado y tapar media pantalla sin que nadie lo haya pedido.

Cuánto se tarda en leer un texto

El tiempo de lectura aparece en dos versiones porque son dos cosas distintas. En voz alta el límite lo pone la velocidad del habla: unas 145 palabras por minuto en español, 150 en inglés. Es la cifra que importa si preparas una intervención, un vídeo o un podcast y tienes un tiempo asignado. En silencio se va mucho más rápido, alrededor de 220 y 240 palabras por minuto, porque no hay que pronunciar nada; es la cifra que se pone al principio de un artículo.

Son medias de lector adulto, no cronómetros. Un texto técnico se lee más despacio que una novela, y quien está acostumbrado a leer en público va por encima de la media. Sirven para saber si tu texto dura tres minutos o quince, que casi siempre es lo que se necesita saber.

Densidad de palabras clave, sin las palabras que sobran

El panel de palabras clave lista los términos que más repites con su número de apariciones y su porcentaje. Lo importante es lo que no lista: se dejan fuera artículos, preposiciones, pronombres y verbos auxiliares, porque salen en todos los textos y no dicen nada del tema. La lista de esas palabras vacías es distinta para el español y para el inglés —no valen las mismas—, y se elige según el idioma del texto, no según el de la página.

El porcentaje se calcula sobre las palabras con contenido, no sobre el texto entero. Es una diferencia que importa: medido sobre el total, cualquier término se queda en un 1 % ridículo porque compite con todos los «de» y todos los «que»; medido sobre las palabras con contenido, la cifra se puede comparar de un texto a otro. Y las tildes no separan palabras: «análisis» y «analisis» se cuentan juntas.

El límite de la plataforma para la que escribes

Cada sitio corta por un número distinto, y no memorizarlos es lo normal. Hay presets para los habituales —meta description 160, título SEO 60, X 280, LinkedIn 3.000, pie de Instagram 2.200 y mensaje de texto 160— y la opción de poner el tuyo. La barra cambia de color: se pone ámbar a partir del 90 % y roja en cuanto te pasas, con los caracteres que te quedan o los que te sobran.

Y se puede contar en palabras en vez de en caracteres, que es como vienen los límites de un trabajo académico. Las redes y el SEO cuentan caracteres; la universidad cuenta palabras.

Legibilidad: la fórmula tiene que ser la de tu idioma

Un índice de legibilidad mide lo difícil que resulta leer un texto a partir de dos cosas: lo largas que son las frases y lo largas que son las palabras. Para el inglés el estándar es Flesch Reading Ease, de 1948. Para el español está la adaptación de Fernández Huerta, de 1959, que ajusta los coeficientes porque nuestras palabras tienen más sílabas de media.

La diferencia no es cosmética: pasar un texto en español por la fórmula inglesa da un resultado sistemáticamente más bajo del que le corresponde, y hace parecer difícil algo que se lee perfectamente. Es un error muy común en las herramientas que solo implementan Flesch. Aquí se detecta el idioma del texto, se aplica la fórmula que toca y se dice cuál se ha usado. Si la detección se equivoca, se fuerza a mano.

Las dos puntúan de 0 a 100 y cuanto más alto, más fácil. Por encima de 80 es un texto que entiende cualquiera; entre 60 y 70 está la prosa normal de un periódico; por debajo de 30, un texto denso de los que hay que releer. Una advertencia honesta: en inglés las sílabas se estiman, porque no existe una regla de separación silábica que acierte siempre —con «create» o «beautiful» falla—, así que el índice inglés es orientativo. En español la separación sí es regular y el recuento es exacto.

Cómo se cuenta cada cosa

Merece la pena decirlo, porque cada programa lo hace a su manera y por eso los números no siempre coinciden. Una palabra es una secuencia de letras o números que puede llevar dentro un guion o un apóstrofo: «teórico-práctico» es una palabra, no dos. Los caracteres se cuentan por signos visibles, así que un emoji cuenta como uno aunque por dentro ocupe más. Una frase acaba en punto, interrogación, exclamación o puntos suspensivos, sin dejarse engañar por los decimales ni por abreviaturas como «Sr.» o «etc.». Un párrafo es un bloque separado por una línea en blanco; si no hay líneas en blanco, cada línea con texto cuenta como uno.

Si lo que quieres contar está dentro de un PDF, la caja de herramientas PDF te deja prepararlo antes; y si escribes fichas de producto o metadatos a partir de una hoja de cálculo, el conversor de CSV puede ahorrarte el paso intermedio.

Y si el texto llega sucio —pegado de un Word, con espacios dobles y saltos donde no tocan— o hay que dejarlo en mayúsculas, en Tipo Título o en un slug para la URL, eso lo hace el conversor de mayúsculas, que también trae el panel de limpieza.

Preguntas frecuentes

¿Cómo se cuenta una palabra exactamente?

Una palabra es cualquier secuencia de letras o números, y puede llevar dentro un guion o un apóstrofo. Así, «teórico-práctico» cuenta como una y «don't» también.

Los números sueltos cuentan: «son 25 euros» son tres palabras. Los emoji y la puntuación no cuentan como palabras, aunque sí como caracteres. Es el mismo criterio que usa Word, así que el número debería coincidir.

¿Por qué el recuento no coincide exactamente con el de Word?

En palabras suele coincidir. Las diferencias salen en frases y párrafos, porque cada programa decide a su manera.

Aquí una frase termina en punto, interrogación, exclamación o puntos suspensivos, ignorando decimales como 3,14 y abreviaturas como «Sr.» o «etc.». Un párrafo es un bloque separado por una línea en blanco; sin líneas en blanco, cada línea con contenido cuenta como uno.

¿De dónde salen los tiempos de lectura?

De ritmos medios de un adulto. En voz alta, 145 palabras por minuto en español y 150 en inglés, porque manda la velocidad del habla. En silencio, 220 y 240, que es bastante más rápido.

Son medias: un texto técnico se lee más despacio que una novela, y un lector rápido se sale de ellas. Sirven para saber si tu texto dura tres minutos o quince.

¿Qué es la densidad de palabras clave y para qué sirve?

Es el porcentaje que representa cada palabra sobre el total de palabras con contenido. Sirve para ver de qué habla de verdad tu texto y para detectar repeticiones que no habías notado.

Se dejan fuera artículos, preposiciones y pronombres, con listas distintas para español e inglés. El porcentaje va sobre las palabras con contenido y no sobre el texto entero, que es lo que hace la cifra comparable entre textos.

¿Qué fórmula de legibilidad se usa?

Depende del idioma del texto, y la herramienta te dice cuál ha usado. En español, Fernández Huerta, la adaptación al español de Flesch. En inglés, Flesch Reading Ease.

Aplicar la fórmula inglesa a un texto en español da un resultado sistemáticamente más bajo del que corresponde, porque nuestras palabras tienen más sílabas. Es un error frecuente en herramientas que solo implementan Flesch.

¿Es exacto el índice de legibilidad?

En español sí: la separación silábica es regular y el recuento de sílabas es exacto.

En inglés las sílabas se estiman, porque no hay ninguna regla que acierte siempre —con «create» o «beautiful» falla—, así que tómalo como orientativo. Cualquier herramienta que calcule Flesch tiene esta misma limitación, aunque no todas lo digan.

¿Se guarda o se envía mi texto?

Ni una cosa ni la otra. Todo el análisis ocurre en tu navegador y no hay ninguna petición que lleve el texto a ningún sitio.

Y tampoco se guarda en el navegador: si recargas la página, el área aparece vacía. Es a propósito, porque aquí se pegan borradores y documentos internos.

¿Puedo poner un límite de palabras en vez de caracteres?

Sí. Elige «A medida» y cambia la unidad a palabras, que es como vienen los límites académicos. Los presets de redes y SEO van en caracteres porque así los cuentan esas plataformas.

¿Cuánto texto aguanta?

Mucho más de lo que vas a pegar: 70.000 palabras —unas 400 páginas— se analizan enteras en menos de una décima de segundo. Por encima de unos 200.000 caracteres la actualización espera un poco más entre pulsaciones para que escribir siga siendo fluido.

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