Mayúsculas y minúsculas
Convertir a mayúsculas, minúsculas y diez formatos más
Pega tu texto y elige el formato: se convierte al momento y hay botón de deshacer. Con el Tipo Título bien hecho en cada idioma, limpieza para lo que llega pegado de un Word y un generador de slugs para URL.
Tu texto no sale de tu equipo y tampoco se guarda: al recargar no queda nada.
Por qué importa que esto no se suba
Un conversor de mayúsculas parece inocente hasta que miras lo que la gente pega en él: el borrador de una nota de prensa que aún no ha salido, la lista de nombres de campo de una base de datos interna, títulos de artículos sin publicar o el texto de un contrato. Nada de eso tiene por qué pasar por el servidor de nadie para ponerse en mayúsculas. Aquí no hay a dónde enviarlo: se convierte en tu pestaña y no se guarda.
Cómo funciona, en 3 pasos
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Pega el texto
Tal cual, con sus espacios de más y sus saltos raros. Debajo verás cuántos caracteres, palabras y líneas tiene.
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Elige formato o limpia
Los doce formatos se aplican al pulsar. Las casillas de limpieza se marcan y se aplican todas juntas, con una previsualización de cuánto se va a quitar.
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Copia, o vuelve atrás
Un botón copia todo el texto y otro deshace el último paso. Los slugs de abajo tienen su propio botón de copiar.
Para qué la usa la gente
- Arreglar un pegado de PDFCada renglón llega como una línea suelta. Marcando «convertir los saltos sueltos en párrafos» el texto vuelve a ser texto.
- Poner bien un titularCuando llega en mayúsculas de un correo y hay que dejarlo en Tipo Título —el de verdad, el del español—.
- Nombrar campos y variablesPegas la lista de etiquetas en castellano y sale la lista de identificadores, ya sin tildes y con la convención de tu lenguaje.
- Sacar los slugs de una tanda de artículosPegas veinte titulares, uno por línea, y salen las veinte direcciones limpias.
- Limpiar una lista para importarlaEspacios al final que nadie ve, líneas en blanco y comillas tipográficas que rompen el CSV de destino.
- Quitar acentos para un sistema antiguoCuando el destino no habla UTF-8 y una tilde se convierte en un símbolo raro a mitad de la importación.
El Tipo Título en español no es el de inglés
Esto es lo que casi todas las herramientas hacen mal. En inglés, los títulos se escriben capitalizando casi cada palabra —The Lord of the Rings—, y esa costumbre se ha colado en los conversores, que la aplican a cualquier idioma. El resultado es «El Perro De Mi Vecina», que en español está mal.
La norma en español es sencilla: en un título van en mayúscula la primera palabra y los nombres propios, y nada más. Se escribe Cien años de soledad, no Cien Años De Soledad. Por eso esta página aplica por defecto la regla del idioma en el que estás, y trae un selector arriba para cambiarla cuando lo que formateas es un título en inglés.
Los nombres propios no se pueden adivinar sin entender el texto, así que lo que se hace es respetar la pista que dejaste tú: si una palabra que no es la primera venía con mayúscula inicial, se queda como estaba. Así «el informe de Martínez y Asociados» pasa a «El informe de Martínez y Asociados» sin perder nada. La única situación sin salida es un texto que llega entero en mayúsculas, porque ahí no hay ninguna pista; cuando pasa, se dice.
Y la regla inglesa también tiene su detalle: no basta con bajar los artículos. La convención que se espera —la de las agencias de noticias— baja los artículos, las conjunciones coordinantes y las preposiciones de menos de cuatro letras, pero sube las de cuatro o más. Por eso es Gone With the Wind y no Gone with the Wind. La primera y la última palabra suben siempre, sean lo que sean: What to Look For.
Los formatos de programación, y por qué quitan las eñes
Los seis formatos de la segunda fila existen porque cada ecosistema nombra las cosas a su manera:
- camelCase — variables y funciones en JavaScript, Java y C#.
- PascalCase — clases y componentes; es camelCase con la primera también arriba.
- snake_case — Python, Ruby y casi todos los nombres de columna de una base de datos.
- SCREAMING_SNAKE_CASE — constantes y variables de entorno.
- kebab-case — URL, clases de CSS y nombres de archivo.
- dot.case — claves de configuración y espacios de nombres.
Los seis transliteran los acentos y las eñes, y te dicen qué han cambiado. No es un descuido: un identificador con tilde parece funcionar en JavaScript o en Python, pero se rompe en cuanto ese nombre viaja —columnas de base de datos, claves de JSON que pasan por sistemas antiguos, nombres de archivo entre Windows y Linux, cualquier cosa que acabe en una URL—. Así que «número de teléfono» sale como numeroDeTelefono, y se avisa. Los formatos de texto normales, en cambio, respetan los acentos íntegros.
El reparto en palabras también está cuidado: reconoce las que ya venían pegadas. XMLHttpRequest se entiende como tres palabras y da xml_http_request, no xmlhttprequest. Y como los formatos de código se aplican línea a línea, puedes pegar una lista entera de etiquetas y recuperar la lista de identificadores de una vez.
La limpieza es lo que casi todo el mundo viene buscando
Mucha gente llega a un conversor de mayúsculas con un problema que no es de mayúsculas: ha pegado algo de un Word o de un PDF y ha salido roto. Por eso el panel de limpieza está en la misma página y no escondido en otra herramienta.
El caso más común es el del PDF: al copiar, cada renglón de la página se pega como una línea suelta, así que un párrafo de seis renglones llega partido en seis trozos. La opción de convertir los saltos sueltos en párrafos une los que están dentro de un mismo párrafo y respeta como separación solo donde había una línea en blanco. Es distinto de quitar todos los saltos, que junta el documento en un bloque; por eso las dos no se pueden marcar a la vez.
El resto ataca lo invisible: espacios dobles, espacios al final de línea que nadie ve pero que rompen una importación, líneas en blanco sobrantes, comillas tipográficas y rayas largas que se cuelan al pegar de Word. Antes de aplicar nada verás cuántos caracteres se van a quitar, y siempre puedes deshacer.
Los slugs, uno por línea
El slug es la parte legible de una dirección: en utiliobox.com/es/convertir-mayusculas, el slug es convertir-mayusculas. Sale del título quitando acentos, bajando a minúsculas y poniendo guiones donde no había letras ni números. Importa porque una URL con acentos o espacios se escapa sola y acaba llena de códigos tipo %C3%B1: se rompe al pegarla en un correo y no ayuda a nadie.
Aquí el slug se genera solo mientras escribes, con una línea por slug: pega veinte titulares y salen las veinte direcciones. Y si lo que quieres es contar palabras o medir el tiempo de lectura de ese mismo texto, eso lo hace el contador de palabras, también sin subir nada.
Y cuando la limpieza que necesitas no cabe en una casilla —quedarte solo con las líneas que cumplen un patrón, o reordenar campos—, ahí entra el probador de expresiones regulares, que además tiene pestaña de sustitución.
Preguntas frecuentes
¿Por qué el Tipo Título no capitaliza todas las palabras?
Porque en español no se hace así. La regla inglesa capitaliza casi cada palabra de un título, y esa costumbre se ha colado en muchas herramientas que la aplican a cualquier idioma. El resultado, «El Perro De Mi Vecina», está mal.
En español solo van en mayúscula la primera palabra y los nombres propios: Cien años de soledad. Por eso la página aplica por defecto la regla del idioma en el que estás, con un selector arriba para cambiarla.
¿Cómo sabe cuáles son los nombres propios?
No lo sabe: no hay forma fiable sin entender el texto. Lo que hace es respetar la pista que dejaste tú. Si una palabra que no es la primera venía con mayúscula inicial, se la queda, porque quien escribió sabía que era un nombre propio.
Así «el informe de Martínez y Asociados» sale como «El informe de Martínez y Asociados». Lo único imposible es un texto que llega entero en mayúsculas: ahí no hay pista, y se dice.
¿Por qué los formatos de programación me quitan las eñes?
A propósito, y es lo correcto. Un identificador con tilde o con eñe parece funcionar en JavaScript o en Python, pero rompe en cuanto ese nombre viaja: columnas de base de datos, claves de JSON que pasan por sistemas antiguos, nombres de archivo entre Windows y Linux, o cualquier cosa que acabe en una URL.
Por eso «número de teléfono» sale como numeroDeTelefono, y la herramienta te dice qué caracteres ha cambiado en lugar de hacerlo a escondidas. Los formatos de texto normales sí respetan los acentos.
¿Para qué sirve cada formato de programación?
camelCase para variables y funciones en JavaScript, Java y C#. PascalCase para clases y componentes. snake_case en Python, Ruby y los nombres de columna de casi cualquier base de datos.
SCREAMING_SNAKE_CASE para constantes y variables de entorno. kebab-case en URL, clases de CSS y nombres de archivo. Y dot.case en claves de configuración y espacios de nombres. Se aplican línea a línea, así que una lista entera se convierte de golpe.
¿Qué hace «convertir los saltos sueltos en párrafos»?
Resuelve el pegado de PDF. Al copiar, cada renglón se pega como una línea suelta y un párrafo de seis renglones llega partido en seis trozos.
Esta opción une los saltos que están dentro de un mismo párrafo y deja como separación solo donde había una línea en blanco. Es distinto de quitar todos los saltos, que junta el documento en un bloque; por eso las dos no se pueden marcar a la vez.
¿Qué es un slug y para qué lo necesito?
Es la parte legible de una dirección web, la que va detrás del dominio. Se hace quitando acentos, bajando a minúsculas y poniendo guiones donde no hay letras ni números.
Importa porque una URL con acentos o espacios se escapa sola y acaba llena de códigos como %C3%B1: queda feo, se rompe al copiarlo en un correo y no ayuda en las búsquedas. Aquí puedes pegar varios títulos, uno por línea, y salen todos.
¿Se sube mi texto a algún servidor?
No. Todo se convierte dentro de tu navegador y el texto no sale de la pestaña. No hay cuentas ni base de datos, y tampoco se guarda: al recargar no queda nada, a propósito. Carga la página, desconecta internet y compruébalo.
¿Puedo recuperar el texto si me equivoco?
Sí: el botón de deshacer guarda los últimos sesenta pasos. Cada conversión y cada limpieza cuentan como uno, así que puedes ir probando formatos y volver atrás sin miedo.
Lo que no se recupera es cerrar o recargar la página, porque no se guarda nada en ningún sitio. Es el mismo motivo por el que tu texto está a salvo.