Códigos QR

Generador de códigos QR

Elige qué quieres poner dentro y el código aparece al momento. Wifi, contacto, enlace o evento, con color y logo. Y una pestaña para leer códigos ajenos antes de fiarte de ellos.

Nada sale de esta página

Ni la contraseña de tu wifi ni los datos de tu tarjeta de contacto ni la imagen que subas al lector viajan a ningún servidor.

Por qué importa dónde se genera un QR de wifi

Un código QR de wifi lleva la contraseña de tu red en texto claro. Generarlo en una web que haga el trabajo en su servidor significa, literalmente, escribirle la clave de tu red a un desconocido. Con el código de contacto pasa lo mismo: nombre, teléfono, dirección y correo, todo junto y ordenado. Aquí el código se dibuja en tu pestaña y no hay ninguna petición que se lo lleve a ninguna parte. Y en la pestaña del lector, la foto que subes se analiza también aquí dentro: ni la imagen ni lo que contenga el código salen de la página.

Cómo funciona

  1. Elige qué va dentro

    Enlace, wifi, contacto, evento, ubicación… Cada tipo tiene su formulario, y el código se rehace mientras escribes.

  2. Dale el aspecto que quieras

    Color, forma de los puntos y un logo o emoji en el centro. Si la combinación de colores no va a escanear, te avisa.

  3. Descárgalo

    PNG a la resolución que necesites, o SVG si va a imprenta. Y si necesitas cientos, la tercera pestaña los saca de un CSV.

Para qué la usa la gente

El código QR para wifi, bien hecho

Es de lo más buscado y de lo peor resuelto. El formato de un QR de wifi es WIFI:T:WPA;S:nombre;P:clave;;, y ahí el punto y coma y los dos puntos son separadores de campo. Si tu contraseña lleva alguno de esos caracteres y el generador no lo escapa, el móvil lee la contraseña cortada por ahí y el intento de conexión falla sin decir por qué: no aparece un error de formato, aparece «contraseña incorrecta».

Con una clave tan corriente como P@ss;word:2026, un generador descuidado produce un código que el teléfono interpreta como P@ss. Aquí se escapan la barra invertida, el punto y coma, los dos puntos, la coma y la comilla doble, así que esa contraseña funciona tal cual. Lo mismo con el nombre de la red: un SSID como Cafetería;Centro se conserva entero.

Y lo importante: la contraseña no sale de tu navegador. Un QR de wifi es la llave de tu red; generarlo en un servidor ajeno es entregársela.

La tarjeta de contacto, con los apellidos bien puestos

El código de contacto usa el formato vCard, donde la coma y el punto y coma también tienen significado propio. Un apellido como Pérez, Jr. o una empresa como Muebles; y Cocinas rompen la ficha si no se escapan, y el resultado es un contacto con los campos descolocados. Aquí van escapados, y los separadores de estructura —los que reparten nombre, apellidos, calle, ciudad y país— se mantienen donde tienen que estar.

La ficha se genera en versión 3.0, que es la que importan sin quejarse tanto Android como iOS, y con el campo de nombre completo incluido: sin él, muchos móviles se niegan a guardar el contacto.

Colores, forma y logo, sin cargarse el código

Se puede cambiar el color del código y del fondo, elegir entre cuatro estilos de punto y esquina, y poner un logo o un emoji en el centro. Con dos avisos automáticos que evitan el error típico de imprimir mil folletos con un QR que no escanea.

El primero es el contraste. Un lector distingue los módulos por diferencia de luminancia, así que por debajo de 3:1 no hay móvil que lo saque, por bien que quede el color corporativo. La herramienta calcula la relación real y avisa: por debajo de 3 en rojo, entre 3 y 7 como algo justo que puede fallar con poca luz o papel malo. Y avisa también cuando el código queda más claro que el fondo: la mayoría de móviles lo leen invertido, pero algunos lectores antiguos solo entienden oscuro sobre claro.

El segundo es la corrección de errores. Poner algo en el centro tapa módulos, así que en cuanto eliges un logo o un emoji el nivel sube automáticamente a H, el más alto, que permite recuperar hasta un 30 % del código dañado o tapado. Es lo que hace que un QR con logo siga funcionando. Aun así, con un logo grande conviene probarlo con el móvil antes de mandar nada a imprenta.

El lector: mirar antes de abrir

Los QR maliciosos no son una hipótesis. Lo habitual es una pegatina encima del código real de un parquímetro, de una carta de restaurante o de un cartel de un evento, llevando a una página que imita la buena y pide una tarjeta. Como el destino no se ve hasta que el móvil ya lo ha abierto, la defensa es leer el código antes de abrirlo.

La segunda pestaña hace eso: subes la foto o usas la cámara, y te enseña qué lleva dentro. Y si es un enlace, lo revisa y avisa cuando encuentra alguna de estas cosas:

  • El truco de la arroba. En https://[email protected]/ todo lo anterior a la «@» es decorado: el destino real es evil.ru. Es de los engaños más usados y casi nadie lo ve.
  • Letras de otro alfabeto que imitan las latinas, para que «paypal» parezca paypal sin serlo.
  • Una marca conocida en el sitio equivocado: paypal.com.verificar.top no es paypal, es verificar.top.
  • Acortadores, que esconden el destino hasta que lo abres.
  • Conexiones sin cifrar, direcciones numéricas y dominios con demasiados niveles.

Cuando encuentra algo grave, el aviso aparece antes que el botón de abrir, y el botón cambia de aspecto. Los esquemas que no son http o https ni siquiera llegan a ser un enlace pulsable.

Por qué un QR no escanea, y de qué tamaño imprimirlo

Cuatro causas se llevan casi todos los casos: poco contraste, demasiado pequeño para lo que lleva dentro, sin margen blanco alrededor —el código necesita una zona de silencio de unos cuatro módulos por cada lado, que la imagen descargada ya lleva: no la recortes al maquetar— y logo demasiado grande tapando más de lo que la corrección puede recuperar.

Sobre el tamaño, la regla práctica es una décima parte de la distancia de lectura: para leerlo a 30 cm, unos 3 cm de lado; para un cartel que se lee a 3 metros, unos 30 cm. Por debajo de 2 cm empieza a costar aunque la impresión sea buena. Y ojo con la longitud del contenido: cuanto más texto metes, más módulos tiene el código y más grande hay que imprimirlo. Acortar el enlace casi siempre es mejor idea que agrandar el cartel.

Para imprenta, usa el SVG: es vectorial, así que el mismo archivo vale para una tarjeta de visita y para una valla. El PNG está para pantalla y para redes.

Si lo que necesitas son códigos de barras de producto o etiquetas adhesivas en vez de QR, eso lo hace el generador de códigos de barras, que compone además la hoja de etiquetas alineada para tu impresora.

Preguntas frecuentes

¿Por qué mi código QR no escanea?

Casi siempre por una de cuatro razones: poco contraste (hace falta al menos 3:1, y lo cómodo es pasar de 7:1), demasiado pequeño para lo que lleva dentro, sin margen blanco alrededor, o un logo demasiado grande en el centro.

Del contraste te avisa la herramienta sola mientras eliges los colores.

¿Qué es la corrección de errores de un QR?

Información redundante guardada dentro del propio código para que siga leyéndose aunque una parte esté tapada, rayada o mal impresa. Hay cuatro niveles: L recupera hasta un 7 %, M un 15 %, Q un 25 % y H un 30 %.

Más corrección son más módulos para el mismo contenido, así que el código sale más denso. Aquí se usa M, y sube sola a H en cuanto pones algo en el centro.

¿De qué tamaño hay que imprimir un código QR?

Regla práctica: una décima parte de la distancia de lectura. Para leerlo a 30 cm, unos 3 cm de lado; para un cartel a 3 metros, unos 30 cm. Por debajo de 2 cm empieza a costar.

Cada módulo debe medir al menos 0,4 mm en offset, y bastante más en impresión doméstica o serigrafía. Si el contenido es largo hay más módulos: acortar el enlace suele ser mejor que agrandar el cartel.

¿Se sube a algún sitio la contraseña de mi wifi?

No. El código se genera en tu navegador y ni el nombre de la red ni la contraseña viajan a ninguna parte. Tampoco se guardan: al recargar no queda nada.

Importa decirlo porque un QR de wifi lleva la contraseña en texto claro. Generarlo en una web que lo procese en su servidor es entregarle la clave de tu red.

¿Por qué mi QR de wifi falla si la contraseña tiene caracteres raros?

Porque en ese formato el punto y coma y los dos puntos son separadores de campo. Si la contraseña lleva alguno y no se escapa, el móvil la lee cortada por ahí y dice «contraseña incorrecta» sin más explicación.

Es un fallo silencioso muy común. Aquí se escapan la barra, el punto y coma, los dos puntos, la coma y la comilla doble, así que P@ss;word:2026 funciona tal cual.

¿Cómo sé si un código QR es peligroso?

Leyéndolo antes de abrirlo, que es lo que hace la segunda pestaña. El fraude habitual es una pegatina encima del código real de un parquímetro, una carta o un cartel.

Se avisa del truco de la arroba, de dominios escritos con letras que imitan las latinas, de marcas conocidas en el sitio equivocado de la dirección, de acortadores y de conexiones sin cifrar.

¿PNG o SVG?

PNG para pantalla y redes. SVG para imprenta: al ser vectorial no pierde nitidez por grande que lo pongas, así que el mismo archivo vale para una tarjeta y para una valla.

¿Puedo generar muchos códigos a la vez?

Sí, hasta 200 desde un CSV. Eliges qué columna lleva el contenido y cuál da nombre al archivo, y se descarga un ZIP con un código por fila. El CSV se lee en tu navegador y no se sube a ningún sitio.

¿Los códigos caducan o dejan de funcionar?

Los de aquí, no: son códigos estáticos, el contenido está dentro del propio dibujo y funcionará mientras exista lo que apunta.

Lo que sí caduca son los QR «dinámicos» de algunos servicios de pago, que en realidad apuntan a su servidor y dejan de funcionar si dejas de pagar. Si el tuyo es un enlace, apúntalo a una dirección tuya y no dependerás de nadie.

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